EL REBAÑO SAGRADO DERRIBA EL VUELO DE LAS ÁGUILAS EN EL CLÁSICO NACIONAL
- César Cervantes

- 17 sept 2025
- 2 min de lectura
Actualizado: 1 oct 2025
Ciudad de México - 13 de septiembre de 2025
En una noche que quedará marcada en la memoria rojiblanca, las Chivas se impusieron ante el América y con un 2-1 en el Estadio Ciudad de los Deportes le arrancó el invicto a los azulcremas, poniendo fin a casi ocho años de sequía en temporada regular.

El primer zarpazo lo dio Roberto Alvarado, quien con precisión silenció el nido amarillo. Cuándo los locales intentaban alzar el vuelo, apareció Armando Hormiga González para sellar la herida con un gol que fue un látigo al orgullo americanista. El descuento de Alejandro Zendejas en tiempo agregado apenas sirvió como consuelo para un cuadro que no encontró claridad en los momentos decisivos.
Durante buena parte del encuentro, los de Coapa desplegaron sus alas con el desequilibrio de Allan Saint-Maximin, un vendaval por la banda izquierda que encendió las alarmas rojiblancas. Sin embargo, los tapatíos resistieron con temple y, fieles a su mística, transformaron cada espacio libre en una estocada mortal.
El resultado corta la racha invencible de los de amarillo y azul, que se habían mantenido firmes en la cima, mientras que los rojiblancos celebran no solo la victoria, sino el renacer de un espíritu que parecía dormido.
El clásico no estuvo exento de tensión: empujones y reclamos al final del encuentro recordaron que este duelo va más allá del fútbol. Orgullo, herida y gloria en noventa minutos.

Para muchos seguidores azulcremas, la derrota fue un trago amargo difícil de digerir. Alan Ponce, americanista de corazón, compartió su sentir tras el encuentro:
—“No puede ser que con todo lo que dominamos hayamos perdido de esta forma. El América estaba jugando bien, pero falta gol. Eso es lo que duele, que contra Chivas no puedes perdonar” - expresó visiblemente molesto.
Con la frustración todavía fresca después del silbatazo final, Alan añadió:
—“Lo que más me enoja es que parecía que lo teníamos controlado. Una distracción atrás y todo se derrumba. Este partido no se juega, se gana, y hoy el América se olvidó de eso” - declaró.
La rabia del aficionado resume el sentir de gran parte de la tribuna americanista, que vio cómo el Rebaño Sagrado les arrebató no solo tres puntos, sino el orgullo en la batalla más esperada del fútbol mexicano.





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