ENTRE LA ÉPICA Y EL CAOS: EL BARÇA SOBREVIVE EN BRUJAS
- Sebastián Landeros

- 5 nov 2025
- 3 min de lectura
Actualizado: 7 nov 2025
Ciudad de México - 5 de noviembre de 2025
El Barça de Hansi Flick sigue siendo un equipo difícil de descifrar. En la cuarta jornada de la Champions League, empató 3-3 ante el Brujas en un partido que dejó más preguntas que respuestas.

¿Qué pesa más, la capacidad de reacción para igualar el marcador tres veces o la fragilidad defensiva que permitió al rival marcar con pasmosa facilidad? ¿Se celebra el regreso del mejor Lamine Yamal o se lamenta que el equipo haya perdido ya cinco puntos? Los mismos que en toda la fase de grupos de la edición anterior.
El encuentro fue una montaña rusa emocional. El Barça comenzó mal, con errores en la salida de balón y una línea defensiva adelantada que volvió a quedar expuesta. En el minuto 6, Koundé salió tarde y Forbs habilitó a Tresoldi para el 1-0. El discurso de intensidad y concentración que Flick había recuperado ante el Elche se desmoronó en segundos.
El equipo reaccionó rápido, Lamine Yamal filtró un pase brillante a Fermín, quien asistió a Ferran Torres para el 1-1 en el minuto 9. A partir de ahí, el Barça tomó el control, y Fermín estrelló una rosca en el poste. Parecía que el equipo se asentaba, pero el Brujas volvió a golpear.
El segundo gol fue una muestra del desorden táctico “cule”. Un córner mal ejecutado por Lamine Yamal derivó en una contra letal que terminó en gol de Forbs cinco segundos después. La falta de agresividad en el despeje, la mala colocación defensiva y la indecisión de Szczesny al retroceder en lugar de interceptar el pase fueron síntomas de un equipo que no sabe defender transiciones.
La reacción esta vez tardó más. El Brujas intimidó con varias contras y el Barça solo respondió con un disparo al larguero de Koundé en el 26’. En la segunda mitad, el equipo mostró más agresividad, pero la primera ocasión fue para el Brujas, con Szczesny salvando un gran disparo de Seys. Fermín y Lamine lo intentaron, pero Jackers respondió con reflejos. El partido se convirtió en un ida y vuelta frenético.
Eric García estrelló otro balón al larguero, el tercer palo del Barça y finalmente Lamine Yamal empató con un golazo tras una pared con Fermín en el 61’. Ya estaban en el campo Lewandowski y Dani Olmo, pero el descontrol defensivo persistía. Forbs perdonó una ocasión clara en el 63’, pero un minuto después recibió un pase milimétrico de Vanaken a la espalda de Balde y definió con clase para el 3-2.
El Barça volvió a encomendarse a Lamine Yamal, que asumió todo el peso ofensivo. En una de sus jugadas, un centro envenenado fue desviado por Tzolis al fondo de la red para el 3-3 en el 77’. Desde entonces, el partido se diluyó entre faltas, atenciones médicas y pocas ocasiones. Dani Olmo, reconvertido en mediocentro, disparó alto en el 87’.
Cuando parecía que el empate estaba sellado, Szczesny cometió un error garrafal al intentar regatear a Vermant, que le robó el balón y marcó a portería vacía. El árbitro Taylor marco gol, pero el VAR lo anuló por falta al portero.

El Barça lo intentó hasta el final, con un disparo de Lewandowski bloqueado y un córner que el árbitro no permitió ejecutar en el 99’. El equipo mostró carácter, pero también una preocupante falta de solidez. Flick repitió el once que venció al Elche, valorando la intensidad de Ferran, Fermín y Araujo, pero la defensa volvió a naufragar. Ni las reapariciones de Lewandowski y Olmo ni el descanso previo de Cubarsí bastaron para corregir los errores estructurales.
Lo mejor, sin duda, fue el regreso del mejor Lamine Yamal, participativo, decisivo, líder. Marcó un gol, asistió otro y provocó el tercero. Se entendió a la perfección con Fermín, que también dio dos asistencias y fue de lo más destacado. Pero el Barça sigue siendo un equipo partido en dos, brillante en ataque, caótico en defensa. Y en Europa, eso se paga caro.
La clasificación se complica y el proyecto de Flick aún no encuentra estabilidad. El Barça ha perdido cinco puntos en cuatro jornadas, y aunque muestra destellos de talento, necesita mucho más para competir con garantías. Porque en la Champions, los errores no se perdonan.





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